viernes 6 de noviembre de 2009

Matar a un perro

Matar a un perro. Agarrar el destornillador más largo de la caja de herramientas y salir a buscar un perro. Matarlo todo, matarle las piernas, matarle esa cola metáfora de felicidad. Salir a matar los árboles. Matar el suspiro de los que esperan en las plazas, matar a los autos debajo de los puentes. Matar el acto de movimiento, de transporte, de entrega. Matar las luces, matar la noche. Matar al hombre que salta por el alambrado roto y avanza. Matar los amigos. Matar toda y cada una de las cosas ajenas que aun tengan ganas de transmitirme vida. Eso, o borrarte del Messenger.

martes 3 de noviembre de 2009

Mesa de trabajo

Tres cortes de cartón, dos agujas, el carrilete de un hilo vacío, mugre, un pincel que no pierde pelos. La canción de amor, una ventana al mar, el sueño de una librería, tiempo juntos. Intentos, sobre todo intentos. Plegar, coser, pegar, un recuerdo egoísta, el acto de bajar los brazos. Los brazos bajos. Más cartón, papeles estampados con barcos, telas de colores, una mudanza. Brillantina para las tapas. Estar vivo, la capacidad de doler y sanar desordenadamente, lo que no se quiere que se diga. Una luna. Los amigos, el lugar común, las gracias de un cuento, aire fresco. Algo que no te pase todos los días. Levantar los brazos, limpiar seguir limpiando, abrir un libro y que todavía estés. Eso es todo.

lunes 2 de noviembre de 2009

Gracias por el silencio

A media cuadra de Avenida de Mayo y Uruguay, sobre una silla de madera colocada firmemente sobre la vereda, un hombre marca la hoja de un libro haciendo un triángulo con el papel. Luego habrá de envolver el regalo en su sobre-madera y esperar. Se trata de esperar.
Una imperceptible marca, pequeño doblez sobre el margen derecho de un poema.
El sujeto sobre la silla ha logrado separar la fibra del papel, hacer el triángulo con una sola de sus dos capas, ser invisible. El amor del sujeto en cuestión es invisible, invisible como el rocío. Invisible en el estante donde habrá de posarse. El estante el lomo del libro el brazo de ella. Imaginar sus ojos. Sabemos firmemente que el sujeto está pensando en sus ojos, en por qué ella evita mirarlo a los ojos; lo ha escrito en un cuaderno en mal estado. Sabemos el nombre del protagonista, pero no estamos hablando de nombres, estamos hablando del amor, y de la lluvia. Bueno, de la lluvia no tanto, más específicamente del rocío, de esa manera de llover invisible. Él sabe lloverse invisible. Siente el cuerpo satisfecho por la capacidad de silencio, por todo lo que cabe en el interior de un silencio. Se siente en un estado de gracia, felicidad que arrastra la imagen de ella al estirar el brazo el estante el lomo, un triángulo. El poema.
El sujeto arrastra la silla de madera, se pone de pie la ve llegar, tiembla. Es un temblor dulce, no hay que asustarse, hay que agradecer. Es momento de agradecer.

viernes 30 de octubre de 2009

Despertar de la deconstrucción

Es lo que quieren decirme esos ojos/
la forma de cerrarse/
el modo en que juntos
en contingente paz
me apuntan la cara en un acto de
cierre/

es el cierre de esos ojos/
el no poder volver a mirar a uno de la misma típica manera/
de la que era
cuando nos habitábamos el cuerpo
hacíamos mate, un disco, buenos días/

saber que maté al amor/
decir maté al amor
barrer la alfombra al grito de yo maté al amor
salir con la frase pululando en la boca
salir igual, decir que yo lo maté, que no fue culpa del amor/

volver a mirar/

miércoles 28 de octubre de 2009

Noche 9. Se viene la

Me corté un dedo, puedo verlo sangrándome. Lo envuelvo en algodón y salgo a caminar. Es de noche dejo la mano fuera del bolsillo para sentir el escándalo. Entro al supermercado compro alcohol y curitas. Estoy circulándome, necesito escribir, escribir sin el dedo índice por eso entro a un ciber pido esta máquina para no olvidarme, porque sé que cuando ya no me duela no será importante, porque sé que el dedo seguirá ahí bajo el himno de algodón, sé que va a curarse pero necesito recordar el dolor patrio, necesito concentrarme en el latir circular de mi dedo índice. En el acto de lastimar. Tengo que confiar en el dolor.Voy 26 minutos "durante este tiempo has consumido $ 1.50",

miércoles 7 de octubre de 2009

Observación

Necesito algo que me contenga de tu peso. Doy vueltas dibujo un círculo en el piso, círculo imaginario con los pies. Me siento, pienso. Necesito algo que me contenga de tu peso, algo que me asegure que no vas a venir que no te espere. Escribo besos, besos imaginarios con los dedos. Más besos que escribo y no me doy el lujo. Hablar de la otra cosa necesito. Ahora de pie, mirar la heladera mirar debajo de los imanes. Porque todo me recuerda a vos necesito algo que me contenga de tu peso. Desatender la afición dar vueltas por esta casa pensando que no vengas que nos va a venir. Estar a salvo.

jueves 10 de septiembre de 2009

Preso, persona dominada por un sentimiento

El personaje fuma. Se lleva el cigarrillo a la boca y fuma. Mueve los brazos y la voz efusivamente para silenciar a los perros. ¡Cállense!, dice. Luego mete la mano en la bolsa de galletitas y la revuelve. Saca la mano vacía, golpea el cigarrillo en el cenicero, toma mate. No sabemos qué está pensando nuestro personaje, o sí? Sí sabemos. Sabemos que quiso comer una galletita, que le molestan los ladridos de los perros, que está a gusto con las visitas. El personaje está sentado alrededor de una mesa junto con otros cinco personajes secundarios (de ahora en más llamaremos a nuestro personaje “protagonista”).
Esta reunión no se trata de una comensalidad. Es cierto que nuestro protagonista intentó comer una galletita, pero no hay manteles ni copas sobre la mesa; lo que los convoca es otra cosa, nuestro protagonista bien lo sabe. Se cruza de brazos, mira con ojos atentos al PS (personaje secundario) que ahora está hablando. Protagonista sonríe, mueve la boca hacia un costado, ¿por qué le dio risa? Ahora la mira a ella, continúa sonriendo. Se pone de pie evitando chocar la cabeza contra la lámpara, a tales efectos hace una curvatura con su cuerpo, agarra la mochila, cierra su campera, cruza la habitación el living la cocina el patio la reja y sale. ¿A dónde va nuestro personaje? No lo sabemos, no se ha despedido, la voz del narrador continúa en el interior de la casa. Los personajes secundarios están hablando, hay murmullos. Ha, el tema que los convoca esta noche es literatura, escritos de un chico, 19 años poeta y preso. Entra el protagonista, “buenas noches”, está fumando, acomoda la silla, se sienta. Fuma con el mentón hacia arriba. Éste sí es un poema de amor. Me gustaría que alguien me escriba algo tan hermoso, pero no lo digo porque ahora soy la voz del narrador, y los narradores no se cautivan con poemas de amor. El protagonista descalifica la palabra precioso. Los PS asienten. El protagonista alaba y elogia sus propios comentarios. Ahora apoya un costado de la cara, no importa dónde, lo importante es que desliza una mejilla, que baja la guardia, que escucha. Hay que escuchar, hay un poeta preso, 19 años. ¿Qué será de él cuando cruce las rejas y vuelva a la vida? Seguramente Nina lo esté esperando. Nina dice “Vos creés en la revolución? Bueno, ESO es la revolución”. Quizás esté en lo cierto y que seis personajes puedan atravesar los textos y cambiar este mundo, darle un rincón de vida a lo que llamamos presos. Despertar oportunidad.

Poema

Una pareja sale del cine, les pido la bolsa de pochoclos la coca y me lo dan. Qué poco puede hacer el mundo por mí.

miércoles 9 de septiembre de 2009

Dos veces a la semana

Voy a escribir un texto dorado en sus puntas. Voy a doblarlo en cuatro partes y cerrarlo con un pedacito de tela. Pienso en que te voy a mirar mucho cuando te vea. Yo te miro mucho en general. Cuando hablás sobre todo, aunque no me estés hablando a mí. Igual te miro. Entonces vas a entrar como lo hacés siempre, vas a regalarnos un saludo general y yo voy a tener el gusto de mirarte, me voy a dar el lujo de hacerte todo lo que quiero con los ojos. Te voy a desbordar como en un rito (del latín ritus, costumbre o ceremonia que siempre se repite de la misma manera). Cuando te vea. Voy a empuñar un mechón de pelo a la cara, voy a sonreírte y después, porque así lo establece nuestra ceremonia, me voy a ir. Gracias, voy a estar llena de vos. Me voy a ir haciendo un saludo general, con el gusto desbordándome los ojos, apurada por no olvidarme, que me alcance hasta la próxima vez que entres y me saludes como a todos. Corriendo a casa porque voy a escribir un texto dorado en sus puntas.

martes 8 de septiembre de 2009

El espinazo de la flor

Nadie sabe bien quién ni cuándo inventó el deseo y la posesión.
Se dice que algunas flores logran apilar sus espinas en forma de columna como un puente hacia Él (universo). Algunas flores caminan de espaldas al sol, eso dicen los cuentos. Existen las flores. Una vez escuché que sin el aire usado del hombre no sobreviven, que antes de nacer El-primer-protagonista el mundo era tal y como lo conocemos, pero sin flores. Las flores vinieron después.
Es cierto que ahora cuando me siento a escribir y digo “flores” estoy hablando de La-protagonista. Existe La-protagonista, tiene un nombre para que Él la pronuncie con toda la boca.
Algunas protagonistas arquean el cuerpo como una flor para abrazar al hombre; sin importar lastimar, sin importar lastimarse. De eso también hablan los cuentos.

lunes 31 de agosto de 2009

Qué tiene que vivir y qué tiene que morir

La única constante en el universo es el cambio,
debemos aceptar este hecho y estar en armonía con ello
(del TAO)

Esta historia podría llamarse "la soledad". Otro nombre posible sería "las pulgas". Y también "la mudanza".
La primera historia comienza así: me quejé de la soledad. Fue de a poco que empecé a encontrar pequeños puntos negros desparramados por el piso; la soledad no se esparce a la ligera. Lo cierto es que sólo yo podía ver las pequeñas marcas. Sólo yo, y ÉL. ÉL que vino a mí por última vez. Él que vió:
- Tenés una pulga
- La trajiste vos?
- No, yo ya no tengo pulgas
Después de esa noche comenzaron a reproducirse por toda la casa, como si la despedida no alcanzara para cambiar el ritmo del corazón. Ya nada latía igual, yo tampoco, y esos sonidos las casas saben escucharlos. Lloré pulgas toda la noche; y la siguiente, hasta entender. ¿Qué entendí? El epígrafe de este texto. Yo amé y quise hacerlo feliz, el resto fueron solo circunstancias. Maté a las pulgas. Fin.
La segunda historia habla solo de las pulgas. De las pulgas junto con toda la gente que me ayudó a matarlas. El veterinario, por ejemplo. ÉL no está en esta historia. Esta historia trata de olvidarlo a ÉL. Habla de pulgas. Tiene final feliz, las pulgas mueren y me quedo sola recordándote (a ÉL) de a poco y cada vez menos por las noches.
La tercera historia habla de la libertad. Soy libre, dice. Ya no tengo pulgas, la ducha funciona bien. Abro la heladera, después busco un plato, un vaso, cubiertos. Voy a vivir.

viernes 21 de agosto de 2009

He visto. I

He visto el interior de un hombre. Me he visto temblando como tiembla una habitación vacía. He visto al miedo mover mis montañas, he dicho: pasó lo peor (lo he dicho con los ojos abiertos de espanto). Pude verme (quiero decir a mí misma) cerrando un ojo; y luego el otro. Como el acto de cubrirse una cicatriz.

miércoles 19 de agosto de 2009

Estarás despierto?

Abrazarte, en eso pienso. Abrazarte con todos mis brazos, con todos los medios del cuerpo. Abrazarte para que entiendas lo que todavía no aprendí a decir, decírtelo. En eso pienso.

Abrazarte, en eso pienso. Abrazarte con todos mis brazos, con todos los medios del cuerpo. Abrazarte para que entiendas lo que todavía no aprendí a decir, decírtelo. En eso pienso, en aprender.

martes 21 de julio de 2009

Sistema

Miro los carritos de los otros
familias vivas comprimidas en paquetes de fideos moñitos.
Me detengo frente a la góndola de pastas secas:
Un niño le pide a su madre que le compre un libro,
(dale mamá comprale el libro)
pero la madre no puede, le dice
al niño que no puede, que sale mucha plata.
La madre le dice al niño que elija un chocolate, que para libros no hay.
Miro a la madre diciendo no, después

miro al niño, pienso en comprarle el libro.
Reviso la cartera, la reviso duramente, busco hacer momeria (quiero decir memoria), la busco:

no traje plata.
Me detengo y
pienso,
veo cómo el niño se pierde por los pasillos arrastrando los dos pies y
pienso.
La muerte bien podría ser esto.

martes 14 de julio de 2009

Celeste sobre negro

, en que me gustaría decírtelo. El día está por descascararse. Cuando el cielo se pone así, siempre es bueno volver. Camino por la vereda intentando mirar a través de las ventanas de las casas. Del otro lado de la vereda un perro olfatea un árbol, lo rodea dibujando un círculo, no hace pis. Repito: el perro no hace pis. Me detengo junto al perro frente a la ventana de una cocina, la de Alguien que todavía no volvió. Me acerco a la ventana: sobre la mesada fruta fresca, junto a la fruta un cuaderno. Me acerco un poco más, Alguien está escribiendo “En la punta de la palabra está Clarisa”. Margarita me lo cuenta cuando llego; me recibe abrazándome mucho, tomamos mate. “En la punta de la palabra está Clarisa”, Alguien es aviador, escribe para compartir con el mundo la experiencia de volar. Alguien dice que cuando uno está bien alto, tan alto, la soledad de la tierra ya no importa, Uno ya no es Alguien-que-está-solo; Uno es tan simple como un asterisco sin nota al pie, un asterisco que no pretende ser nada más que un dibujito celeste sobre el mantel negro del cielo. Alguien tiene la necesidad de compartir, que el mundo lo sepa, por eso escribe.
-Qué casualidad, no?- comenta Margarita mientras comemos naranjas confitadas.
-Casualidad lo del nombre, que justo estabas por venir- continúa.
Pienso en qué ricas le quedaron esta vez las naranjas confitadas, me doy el gusto de comer otro gajo. Después pienso en las casualidades, en que tenías razón. A veces siento que no hago otra cosa más que mirar por las ventanas esperando a que algo nos pase. Le pido a Marga un lápiz, dibujo un asterisco. Después dibujo al perro con el árbol, la vereda. Intento mirar a través de las ventanas de las casas. Dibujo una mancha de pis.

sábado 11 de julio de 2009

Sin título posible

A veces, cuando pienso mucho en vos 
el corazón me late raro/ 
como si él mismo resolviera enmudecer para escuchar lo que estoy pensando 
y después 
seguir su curso/ 
el sedoso latir y latir

Leona. 23

Marcos está ocupado. Leona le escribe cartas, hace muecas con toda la cara (su gracia), piensa mucho en ellos dos juntos. Pero Marcos está ocupado. Es importante estar ocupado, piensa Leona. Piensa para estar también ocupada. En realidad Leona tiene un montón de tareas pendientes, una lista de veintitrés columnas abarrotadas de cosas por hacer. Pero Leona no quiere hacer ninguna de esas cosas, quiere pensar en Marcos para que aunque más no sea a la distancia, juntos, estén haciendo la misma única cosa.

jueves 25 de junio de 2009

Reincidencias

El sol tiene esa (____) tan única, como un ojo abierto reflejando el interior, un interior lleno de climas. Me gusta el sol. Puedo estar triste pero si el sol viene a mirarme, si el sol me arremete como un animal, entonces. Entonces la cosa cambia. Si me apunta a la cara, si me va a dejar la piel hecha retazos, o si no. Dependo de su ojo antropófago, del tejido-de-hilos-dorados que llamamos sol. De este sol pendo, como de un brazo tuyo que cuelga boca abajo. Un brazo tuyo tiene esa (____) tan única. Como una soga anudada a la pulpa más débil del corazón.

domingo 21 de junio de 2009

Para que no lo encuentre,

Te agarrás la cabeza como si fuese el mástil de un barco
decís que no, lo decís moviendo el mástil hacia un costado
y luego hacia el otro/
Te agarrás la cabeza, decís no, escondés 
el corazón en lo más hondo del naufragio/

viernes 19 de junio de 2009

Para Ctrl-Z, revista postal

¿A dónde puede llevarte una imagen? ¿Cuántas palabras se necesitan para recordar una voz? Es temprano, te despertaste con la boca áspera, otra vez el mismo sueño. Abrís las cortinas, está por llover. Pensás que si a cada día de la semana le correspondería un color, el Domingo sería ausencia de luz, silencio. Quietud.
Hacés café, elegís una taza de entre todas tus tazas, buscás azúcar. Jugando con la cucharita decidís armar un álbum de recuerdos; todo lo que guardes allí adentro deberá trasladarte directo al centro del cuerpo, al corazón.
Empezás con una fotografía del mar, puede sonar algo cursi, pero el mar siempre es un buen comienzo. Luego desparramás sobre tu-mesa-de-trabajo servilletas, cartas, recortes de revistas, boletos de tren, pedacitos de papeles, notas, más fotos. Te alejás unos pasos de la mesa para obtener una vista panorámica de la escena: Toda una vida apoyada sobre un mantel.
Detenés la vista sobre la foto de la abuela, la extrañás. Por un momento (como en una película muda) volvés a tener siete años, a jugar con ella en el agua. Recordás la primera vez que viste el mar y supiste que la vida es digna de sentirse, aunque a veces duela. Esa misma vida que ahora atesorás en boletos amarillos sobre las páginas de tu álbum.
Escribir, fotografiar, diseñar, mover las manos, hacer dibujos en los márgenes de las hojas. Todo es obra de un mismo impulso del cuerpo: la necesidad de comunicación.
El desafío es trascender la palabra, dar con otras formas para decir. Desdoblar nuevos puentes.
¿A dónde puede llevarte una imagen? Está lloviendo, suena el teléfono, reconocés su voz. Mientras te habla de otros mundos fabricás un barquito con papel. Lo apoyás suavemente sobre la taza.
Te pregunta cómo estás, le contás del álbum. Se quedan callados unos segundos, escuchándose respirar. Respiran y vos imaginás tu cuerpo del otro lado del teléfono, junto a su cuerpo, alentando olas.

Entre paréntesis

Me preguntás qué es él para mí. La reconstrucción de un volquete en otoño.

jueves 18 de junio de 2009

Muerte al polen

De lo nuestro hay sobras
la pileta de platos sucios
la taza la mosca
dando giros los mismos giros

nos desplazamos como la mugre en el mar/
te acordás de las flores?
me contestás que no,
acomodás el culo en la pileta
junto a la taza la mosca platos sucios
hacés olas y no me querés nadar

jueves 28 de mayo de 2009

Concreto

En los dientes del mar, en la tormenta del tigre, en el gruñir de los árboles. Bajo las hojas, en el recorrido de las nervaduras, en la sangre de la tierra. Justo ahí, en el aire usado del hombre, en la exhalación de un ave, en el pez muerto, en los bichos que roen las espinas, en el pie que pisa los bichos. En el accionar del hombre que no sabe por qué pisa, y aun así lo hace vorazmente. En el desarmarse de las casas, en el souvenir de cumpleaños-de-15 gastado. En el velador gris de la mesita de luz, en las sábanas, en la marca de baba de tu almohada que si la mirás con los ojos entrecerrados se parece a los dientes del mar. En tus ojos entrecerrados, justo ahí.

miércoles 27 de mayo de 2009

Conejo suicida

Quedate quietita, este no es para vos, solo te lo estoy mostrando. Se llama amor. No me mires así, todavía no es momento de morir. Ya habrá tiempo. Quietita, dame tu mano, lo vas a sentir. Mirame hasta dejar tus ojos en los míos, hasta regalar el don de dios. Quietita y ciega sobre mis manos, ellas guían. Así, tan vacía de vos, repleta de lo mío; hasta que las uñas no alcancen para guardar mi carne y necesites darme de tu boca. Probar de tu boca, que tu boca pida otra boca, mi boca, para dolerte. Esto no es gratis, vas a doler y perder y hasta sangrar. Te van a decir que no, que no lo hagas, que no conviene. Te van a mentir. Sufrir y perder y hasta escupir partes de vos. Todo eso vale.

lunes 25 de mayo de 2009

Ayer,

Te lo dije, quiero ser como uno de esos
conejos/ suicidas

o morir de amor, o que no exista

yo me acuerdo de/ la noche en que nos colgamos
juntos del mismo árbol consumido
era verano

hay una tumba para/ todo
lo leí en un texto de Queneau

cuál era tu sueño? cuando me viste después de
todo el horror de ser feliz, de que no exista palabra para/ nosotros

de sobrevivir a muerto amor
lenguaje nuestro

martes 19 de mayo de 2009

H

Hay cosas que no pueden pasar desapercibidas. Por ejemplo, que te cague una paloma. Hay cosas que no tienen otra manera de decirse. Por ejemplo, me cagó una paloma. Hoy me cagó una paloma ¿Se entiende? Por ejemplo, caminar por la calle Rojas, sumarse a una manifestación, ver fuego, vivir el rito. Hay cosas que no pueden pasar desapercibidas. Por ejemplo, Macri sorete hijo de puta. Que te cague una paloma mientras gritás Macri sorete hijo de puta. Hay cosas que no tienen otra manera de decirse. Macri sorete hijo de puta. Hoy me cagó una paloma, estaba en la calle Rojas gritando Macri sorete hijo de puta y me cagó una paloma. Se entiende.




Voy a seguir caminando,
hay cosas que no pueden pasar desapercibidas.

jueves 30 de abril de 2009

Leona. 11

Miro la puerta, silencio. Pasa el tren, vibra el estante, cae un libro. Pienso, se murió y nosotros dos ya no vamos a ir juntos a Uruguay/ nosotros no. Nos quedamos quietos mirando muerte, sin esa manera de decirnos, sin el apodo que inventamos. Guardando fotos, acomodando libros. Nosotros ya no, necesito repetirlo, estamos solos/ como quien dice solos porque no estás conmigo. Aunque te llenes de personas que te hablen, que te digan el nombre, te llamen. Nosotros ya no.

miércoles 29 de abril de 2009

Leona. 10

Hoy no habló de mí. MARCIA está embarazada, va a DAR vida. Hoy qué importa tanta muerte, tanta soledad. Hoy no hay tristeza que valga. Sonrío fuerte, me explota el pecho, la sensación de que el mundo va a seguir pariendo, que respirar funciona. HAY VIDA, más vida para dar y recibir, para los que estamos acá, para los que se fueron, para los que /por qué/ se los llevaron. Marcia va a dar vida, estoy emocionada, agarro la cartera y voy al supermercado. Miro los carritos de los otros, familias vivas comprimidas en paquetes de fideos moñitos, dulce de leche, harina, algodón, uvas, un desodorante de ambiente. Hoy que soy una persona normal, que voy al supermercado y llevo pocas cosas, creo en el amor. Estoy feliz, hago la fila de cajas y me digo CREO EN EL AMOR. Es una sensación cálida. Como llegar a casa con las pocas cosas que compré en el supermercado/ como soltar las bolsas sobre la mesada de la cocina susurrándote Dónde estás.

martes 28 de abril de 2009

Bienvenido

Voy a preguntarte cuántas veces entro yo en tu cuerpo
cuánto me vas a devolver de mí

voy a entrar por la punta
como una ola que/ rompe/

martes 21 de abril de 2009

Leona. 9

La diferencia entre la letra X y la letra Y la aprendí en el club. Luisa me enseñó, teníamos 14 años. Leíamos todos los grafitis de las paredes, no se nos escapaba uno. Cuando en algún grafiti del estilo “A y G” encontrábamos la inicial del chico que nos gustaba, nos poníamos verde de envidia. Después se nos pasaba. La diferencia la aprendí en el club, a separarse y a unir/ yo me acuerdo. A Luisa le gustaba volver en colectivo a su casa para escribir; al otro día venía morada de la alegría y me mostraba su cuaderno “se desarman, cobran vida”, me decía mientras redondeaba las letras que salían de las palabras. A veces, cuando me voy a dormir cierro los ojos fuerte y puedo verla con su lápiz redondeando letras/ así no te vas a volver a morir. Lo aprendí en el club, de tanto estar en la pileta, me acostaba y podía sentir el movimiento del agua, yo estaba en el agua, todo era hermoso, hacíamos formas con las piernas, jugábamos/ somos la cosa que más brilla. Me gusta pensar en vos cuando miro el espacio blanco entre dos letras, como una casa hermosa en venta, con todo ese jardín alrededor. Imaginarnos haciendo cosas juntas y/





así no te vas a volver a morir.

martes 7 de abril de 2009

Leona. 8

Estemos solos, quiero decir solos. Viajo en tren, hago círculos con la boca, miro por la ventana. Ya no soy lo importante, estemos solos. Pienso en vos dónde, en yo acá. Me detengo en las caras de las personas, un hombre mira el piso, recuerda la expresión de su mujer cuando algo le gusta, quién sabe. Igual va a llover, y la palabra llover hoy es sorprendentemente parecida a llorar.
Que así sea.

lunes 6 de abril de 2009

Leona. 7

¿Cómo es ser perfecta? Estoy pensando en tus rodillas ¿Cómo me veo entre tus piernas? ¿Qué es lo que me gusta de estar ahí?
Podría cortarte un dedo/ comérmelo/ verte sangrar por el piso blanco de tu cocina/ escribir un poema para que pegues en la heladera

jueves 26 de marzo de 2009

Dónde está

- Por qué me llamaste?
- No puedo dormir, estoy pensando en las cosas que me dan miedo.
- A qué le tenés miedo?
- A acostumbrarme.
- Hace cuánto que no dormís?
- Intenté dormir. Apagué la luz, me acosté en la cama. A oscuras los objetos no lastiman. Entonces pasó algo horrible, empecé a ver entre la oscuridad, a darle forma a las cosas. Creí ver a un hombre mayor caminando detrás de mí, mirándome caminar. No estaba hablando pero yo podía oírlo, podía leer sus labios quietos. A veces siento que la soledad es inagotable, aún así las cosas cuando nos miran, nos calman.
- Estabas acostada, no había nadie caminando con vos.
- Tengo miedo. La gente no puede seguir sangrando sola. Me acuerdo cuando me llamaron para avisarme, eran casi las seis, estaba por salir del trabajo. No podía dejar de preguntar: “dónde está?”. Lo decían, me lo volvían a decir, usaban la palabra justa y aún así yo preguntaba “dónde está?”. Quería verla, decirle “todo va a estar bien”, pasar por el bar para darle un beso, no sé, escucharla hablar. No me acuerdo de su voz.
- Pasaron dos años.
- Tengo miedo de que las personas se acostumbren a estar solas.
- Vos quisiste estar sola.
- La gente se muere y los demás no podemos recordar su voz.
- Por qué no dormís un poco?
- Todavía no encendí la luz y está bien así. Puedo ver las cosas y las cosas pueden verme a mí. Nos acostumbramos a respirar la noche, a los contornos.
- Querés que valla a verte?
- Últimamente no estoy segura de nada de lo que hago.
- Aún así lo hacés.
- No quiero acostumbrarme a. Cortemos.
- Que descanses.

lunes 23 de marzo de 2009

Animal de luz

- Volviste?
- No.
- Los vi caminando de la mano.
- Éramos como dos anguilas eléctricas tratando de comunicarse a través de la luz, de energía.
- Cómo te pegó lo que te conté del documental. Che, qué pasó al final con la rata?
- Sigue ahí, todavía no compró la ratonera. Quizás se trate de eso, de que todavía no compró la ratonera. Problemas de horarios, la ferretería siempre cerrada, ese tipo de cosas.
- Y vos?
- Sabés cuál es el problema? Que nunca vi una rata, no sé, qué se yo qué me va a pasar cuando vea una (mientras camina hacia la pileta para lavarse las manos, de espaldas) Cómo era eso del dimorfismo sexual?
- Escuchá, te va a partir la cabeza.

jueves 5 de marzo de 2009

Paisaje

¿Por qué siempre va a ser así, tan árido? Estábamos hablando por teléfono y entonces apareció: el futuro como en stop-motion. Vos seguías hablando pero yo dejé de escucharte. En la visión-futuro estábamos los dos hablando por teléfono, era algo horrible, no había nada extraño. Tu teléfono en el mismo lugar. Vos me hablabas de lo que habías hecho de que tenías que terminar unas cosas nos vemos mañana. Yo te escuchaba, tenía puesta otra remera, pero era yo. Te escuchaba y por un momento dejaba de escucharte, vos seguías hablando pero yo dejaba de escucharte para pensar en lo de nuestro-futuro, lo mismo, tan árido. No hay verde por el que valga la pena morir.

martes 10 de febrero de 2009

Exquisito

y no sé cuándo voy a llamarte, ni por qué no lo hice cuando necesitabas que alguien te diga todo va a estar bien.
Tuve un sueño, mi mamá me llamaba a comer mientras soplaba un silbato blanco enorme. Mi MAMA tenía puesta una bombacha MíA blanca y gris; pensé en decirle que tenía puesta mi bombacha. Lo extraño es que no vivíamos juntas pero estábamos unidas por un pasillo con patio.
Estaba por entrar a mi casa para lavarme las manos cuando descubrí junto a la puerta un espacio que no había visto antes, como una de esas casas que están en la misma cuadra y no existen hasta que las miro y ellas me miran mirar con esos ojos enormes. Un espacio cubierto por una cortina de flores gastada. Corrí la cortina ( ) Miré ahí dentro y entonces apareciste entre lo mío.
Los muertos están muertos, ya lo sé. Los sueños son otra cosa, lo que pasa adentro del cuerpo más allá del pulso de la respiración.
Yo pude verte respirar, y aunque el semáforo ordene paso, ésto no va a quedar así. Voy a salir a caminar tratando de inventar casas, tenés un espacio vivo en mí.

viernes 9 de enero de 2009

S+

Yo construyo casas
Yo construyo cascos
Yo construyo casillas

castillos

Me encierro

¿Quién no quiere ser princesa?

domingo 4 de enero de 2009

Leona. 6

Queda lejos Santiago, pero en Buenos Aires las calles también están vacías de gente. No hay pasos, no están tus ruidos. En Buenos Aires hay una pena que perfora la vida. Hay error. Dejaste la pureza en un espacio made in Buenos Aires y tuviste que salir a ( ).
Queda lejos Santiago, pero mi Buenos Aires no miente, no se conforma, no va a salir a buscarte. Buenos Aires sabe que tampoco vas a venir, que ya tenes planes. Y las calles sin ti. Fin.

miércoles 29 de octubre de 2008

Collage "Muerte al chick lit"

Poesía visual

domingo 5 de octubre de 2008

Leona D´uzon. 5

¿Quién quiere hacer un daño? El departamento es pequeño, con un vidrio roto. Lo observas. Tercer vidrio de la puerta balcón contando de arriba hacia abajo. Lo observas, te gustan las cosas pequeñas, en especial si brillan. Piensas en separar un pedacito de vidrio para tu colección de objetos-diferentes. ¿Quién quiere hacer un daño? Te sientas a la izquierda del macetero vacío, posición de meditación. Los vidrios rotos siguen ahí, observándote. Te miran, preguntan: ¿Quién quiere hacer un daño? La unidad hace a la fuerza, pero también la fuerza puede ser frágil. Te envuelves en tu propio cuerpo; aún no lloras, no es momento, hay que resolver la pregunta: ¿Quién quiere hacer un daño? Giras el cuello, recorres tu departamento: no hay nadie. Repites en voz baja: no hay nadie. Piensas en que podrías ir por la escoba, limpiarlo todo, acabar con la escena del crimen; pero estás inmóvil. Te da miedo equivocarte otra vez. Que nadie se entere lo del macetero. Piensas en llevarte los vidrios en silencio. Piensas mucho, piensas que estás pensando mucho, que deberías aprender a poner la mente en blanco. Que las cosas pasen, esas cosas que ahora te miran y preguntan: ¿Quién quiere hacer un daño?
Podrías estar toda la noche intentando poner la mente en blanco. Pero antes o después, yo sé lo que vas a hacer. Vas a juntar los vidrios, te guardarás un pedacito para tu colección, barrerás; todo volverá a ser como antes. Avisarás a los vecinos que en un descuido rompiste el cristal. Comprarás uno nuevo. Creerás que el rito fue suficiente, que mañana despertarás y todo estará bien, que tu peso gris se habrá roto junto con el vidrio. Creerás ser feliz. Pero no. No cambiaste nada. Los muertos están muertos. Las flores siguen oliendo igual.
No es que quiera desanimarte, pero ya habrá tiempo para limpiar las casas. Aunque duela, hay que vivir.

jueves 25 de septiembre de 2008

Leona D´uzon. 4

No sé si sabías, pero el sexo está de moda. Está en los perros, en la tele, en las revistas. Está en los kioscos, en la mueca del diariero. Está en los colegios, en el exceso de maquillaje de las maestras, en la primera menstruación. Está en las vidrieras, en los escotes de oficina, en las polleras cortas, en las polleras a la rodilla, en las polleras largas. En la ropa interior: ahí está el sexo. En las lencerías, en las mujeres que vibran eligiendo el color que más les queda con la piel.
Está en los acolchados de raso, en los espejos, en los turnos de dos horas. Está en las mujeres policías, en los abogados, en el apio, en la nuez de Adán. Está en la Biblia, en el conocimiento, en el verbo conocer.
Está en la entrada de los cines, en la película, ¿Qué película? Quizás alguna en la que el protagonista -con algún nombre parecido a John- conoce a Linda en la librería de un pequeño pueblo al sur de Francia. Él está de visita en busca de tranquilidad, ella lee poesía y lleva flores silvestres en su canasta, ese tipo de cosas, amor. El sexo está en el amor. Yo me acuerdo del amor. ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- *






* El personaje tacha lo que escribió a continuación de “Yo me acuerdo del amor”. Está exhausto. Nostálgicamente mira un punto sobre el marco izquierdo de la ventana: acción de recordar. El recuerdo esta vez se llama Pedro.
Tiene una sola foto de él, está en cuclillas abrazado a su perro como se abrazan los jugadores de fútbol para la foto grupal. Eso le causa mucha gracia. Sonríe nostálgicamente, todo ahora es nostalgia de lo que se tachó. Los imagina corriendo, pasándose la pelota, gritando un gol. El perro se llama Arturo –curioso nombre, piensa con gesto de asombro, asombro nostálgico- es grande marrón y con cara de perroguardián. Sin pelo. Él, en cambio, flaco pelo castaño y anteojos.
El personaje lleva la foto en su billetera. Cuando conoce gente en los bares, la saca y cuenta historias, muchas veces inventos. Nunca fueron juntos al cine. El personaje no sabe perdonar. (Nota del autor)

martes 23 de septiembre de 2008

cuadernos unicos

sábado 13 de septiembre de 2008

Kiosco

No sé si sabías, pero el sexo está de moda.

lunes 18 de agosto de 2008

Formas de vida

Libro diario - 2007

viernes 15 de agosto de 2008

Permiso

Cuidado con la palabra. “Nosotros no damos ese privilegio” le dijo con las manos entrelazadas a la altura del mentón. Es cierto, el tiempo es un privilegio que ellos no dan. No importa la circunstancia ni cuánto vales por centímetro cuadrado. Ellos no. Ellos hacen otra cosa. Respiran de tu respiración, pero no dan privilegios. Aceptan tus mimos, pero no privilegian. Hacen la otra cosa, levantan teléfonos, suman y restan, dejan pendientes. Pero el privilegio no. A ver si los demás también quieren y empiezan a desfilar por las grandes oficinas al grito de: ¡privilegio o muerte, privilegio o muerte! Las sillas de rueditas vacías ¡Privilegio o muerte! Gritos por los pasillos hojas con membrete ¡Privilegio o muerte! Escriben en las paredes escupen la puerta de vidrio lamen las manos a la altura del mentón ¡Privilegio o muerte! A ver si quieren privilegio y van a pedirlo con cara de ángel, le mueven la cola, sonríen. En algún momento -ellos/ nosotros- mueren.

domingo 10 de agosto de 2008

Leona D´uzon. 3

Diálogo
Los sueños son como barcos. No voy a decirte que el mar es como la vida; el mar es mucho más grande. Luisa sabe de qué estoy hablando. A veces hacíamos barcos con servilletas. Sus barcos eran despampanantes. Pude haberme subido a uno si me lo hubiese pedido: confiaba en sus ojos y en el mar. Charlábamos mucho, de todo, de la vida. Nunca pude recordar la forma que tenía de doblar sus barcos. Siempre insistía en que debía apoyarlos suavemente en el mar, porque el mar podía ser salvaje con los barcos, por eso la urgencia de ser suave. La urgencia de cuidar lo ( ). Una vez también me dijo que no debía tenerle miedo al mar, que sólo era una parte del todo,

¿De qué todo?

De esto, de fluir.

Coire (ir juntos)
Cuando ella se abría, él la miraba con tanto amor que la cosa parecía importante. Sacó de su bolsillo de hombre un retazo azul y lo depositó en su mano de mujer, le dio forma de puño cerrado, habló: -Una porción de mar-

Miro mi mano, el pedacito de mar, entramos. Me dejo sacudir por la vida encerrada en los dibujos. Sé que él también: ví sus manos, los trazos. El agua es transparente, me arrodillo, pruebo. Quizás sea él la línea que cruza mi mano, ahora abierta, encerrándonos. Por primera vez no me da miedo, él sonríe conmigo. Sabe que el amor es regalar un espacio en el cuerpo.

¿Rompemos barcos con la boca?

Importa el después
Repito (para mí): Cuando no estés segura de decirlo, cuenta ordenadamente hasta diez. Luego reflexiona: ¿eres la misma persona?, ¿aún quieres decir lo ( )?
Meditar a veces no es tan fácil, por eso la necesidad de contar.
Abro el cuaderno, escribo:

¿Rompemos barcos con la boca? Quise decírtelo, hacerte entender que no creo en el futuro, por lo menos no después de. Perdón, quizás aun no esté preparada para dejar de no-decirte-algunas-cosas. Estoy esperando que, cuando termine, sienta la urgencia de decírtelo.
Cuando llegué a casa, abrí el tercer cajón de la cocina y rompí todas las servilletas que me llevo de los bares (¿debería decir llevaba?). Te gustaría verlo, un desfile concluso, pedacitos de recuerdos desparramados por el piso. Aún no me animé a juntarlos, esperando que vuelvas. La oportunidad de. Estoy haciendo café.


Dobló la carta en cuatro partes, la besó. Luego caminó hacia la puerta blanca evitando pisar los restos del desfile. Se detuvo, de rodillas, estiró la mano. A veces hace bien despojar a la cosa, soltarse. Ella lo supo en el mismo momento en que deslizó el papel por el pequeño espacio que dividía este-ese lado. Tomó café. Nunca le contó a nadie que lloró. Toda una mujer.

lunes 4 de agosto de 2008

Remake


Libro de viaje - Rosario 2007

martes 15 de julio de 2008

Leona D´uzon. 2

Nunca se sabrá cómo hay que contar esto. Quizás sea el día que no ayuda, o haberme acordado de Luisa. Estoy en silencio, repito (para mí): "No hay nada en el mundo que no vibre, solo hay que saber escuchar: no estás sola; y sigo: no hay nada en el mundo que no vibre…". Los cuentos son solo cuentos, no creo en la palabra amor. Hago una lista de lo inhabitable comenzando con la palabra amor:
· La palabra amor
· El color rosa
· Las nubes
· Los escalones
· La distancia de los pasos

Cierro el cuaderno: voy a salir. Antes miro la puerta, no estoy segura pero siento a alguien respirando del otro lado. Me acerco, apoyo la oreja en la madera, cierro los ojos para escuchar mejor. Hay alguien, lo puedo sentir, vibra del otro lado de la puerta. Lentamente caigo sobre el piso de azulejos negros y espero a que algo suceda. La respiración sigue ahí. Comienzo a acariciar la puerta blanca, apoyo mi mano lo más alto que me permite la postura y la deslizo suavemente hacia abajo, hasta mi cuerpo arrodillado. Ahora vuelve a ser mía, MI mano que acaricia la puerta en el incansable movimiento ondulante. Me acuesto. Aún está ahí. Suena el teléfono y no me importa, el teléfono es inhabitable, esto es otra cosa: hay alguien respirando conmigo, nos estamos conociendo, llamen en otro momento. Sigue sonando y la situación se vuelve algo excitante, como un trío amoroso. ¿Seguís ahí? –pienso- y como por arte de magia, porque para el romance se necesita magia, el teléfono calla y volvemos a ser sólo dos vibraciones, sólo el otro lado de la puerta y yo. Por fin solos, me gusta escucharte respirar –no lo digo pero lo pienso mucho, en estos momentos es en todo lo que pienso-, me gusta. Estoy esperando a que algo suceda, una manifestación, nosé, me gusta esto de respirar pero quizás podríamos acariciar algo más que madera, aunque un poco me asuste. Conocerte, podría pasar horas con Luisa hablando de vos.
Vuelvo a la situación, me siento, algo está por pasar, lo sé porque la respiración acelera y sube el tono, suave suena,







domingo 15 de junio de 2008

Tener una libreta de cocina es habitar la palabra



AMOR


jueves 12 de junio de 2008

Proyecto Afiche

Se apaga la tele / en el reflejo ves un muerto / está vos en el vidrio / la garganta abierta /
en algún cuarto se escucha: no hay más / se te vacía la casa /
primero los árboles hojas, tus plantas / después las piernas la parte media, el sexo seco / te quedás vacío
mirando en la tele tu reflejo / tu cuerpo quieto que
ya sin luz
se apaga /

martes 10 de junio de 2008

Cosas que no pueden compararse

el martillo con el juguete
la risa con el sonido del mar
el pito con el celibato
el deseo con el sexo
mi voz con la que sale del otro lado del teléfono
lo cursi con mi-amor

El problema de las comparaciones es que uno, por lo general, se siente obligado a elegir. Una vez escuché a una señora decirle a su hija de siete años: "elegir siempre es resignar algo". El martillo o el juguete.
Las cosas deberían tener más gris.

martes 3 de junio de 2008

Leona D´uzon. 1

Yo no sé qué quieren ver tus ojos. A veces no soy el lugar más cómodo. Estoy a favor de, a veces, no ser el lugar más cómodo. Supongamos que no tengo ganas de sonreír y punto (.) No me preguntes si ya sabés la respuesta: sí. Pero no lo digo, sólo te dejo ver lo naturalmente infeliz. La tristeza espontánea. El cuerpo encerrado en sus propios círculos, los ojos que caen tensos hasta abrirse a la lágrima. Estoy llorando, no es que quiera que me veas así pero de eso de trata lo espontáneo. Lo verdaderamente espontáneo. Quizás nos esté faltando un poco de eso,

levanto el teléfono y lo llamo
-llama-
lo imagino junto al teléfono
escuchándome sonar
tan igual todas las veces, en todos los intentos

, entonces: algo sucede. Supongamos que él no atiende, o yo no lo llamo; no importa, el punto es que no hablamos. Estoy a favor de, a veces, imaginarme haciendo cosas con él. Algo muy parecido a los sueños, pero más inventado, mío.

llueve, noche
estoy cenando
suena el timbre dos veces
como si el dedo intentara ser reconocido
como en señal de

Estoy a favor de las señales de amor, y de que sea él. Pero esta vez no.

martes 4 de marzo de 2008

Los años dorados / libro intervenido






dedicado a mi hermano / a la infancia.

sábado 1 de marzo de 2008

Imaginate una foto de un blister de pastillas anticonceptivas,

cuatro filas de siete
algo doblado
roto
por el uso
con una calcomanía en la parte superior que dice: (dos puntos)
lunes martes miércoles jueves viernes sábado domingo /un día
sobre cada pastilla de la primera fila
siete
que ahora no están
porque solo quedan dos rojas
abajo
al fondo
del final
para decidir si detenerse
o devorar otro
o si te dejan
porque
de todos modos
hay que sangrar ésto.

viernes 29 de febrero de 2008

Adiviná

si se corta la luz
no voy a poder evitar
desearte.

jueves 28 de febrero de 2008

La biblioteca / 2007



martes 26 de febrero de 2008

Silencio

Te estoy mirando. Me gusta mirarte incluso cuando mirás otras cosas. Me gusta mirarte en el cine, y cuando guardás las llaves de mi casa. Entra, gira, abre y sale: sin palabras mágicas. Me pregunto si alguna vez tendremos el mismo juego de llaves. Dos iguales. Me olvidaría el mío. Me gusta pensar en el amor como la posibilidad intencional de olvidarme las llaves para usar las tuyas. Que vos las uses. Para mí. El amor en todas sus posibilidades: pedirte que cocines, cambiar las sábanas, ensuciar, que me sorprendas con un regalo; ese tipo de cosas. Lo cotidiano. No sé cuidar plantas, debería decírtelo. Supongo que eso también es parte del amor. Mi amor. Diferente pero mío, y tuyo. Tuyo y mío. Como en un sueño: estoy hablándome a mí, nadie escucha. Vos tampoco, pero me ves mirarte con esta expresión de -estoy pensando en amor-. Me gusta mirarte, debería decírtelo. De todos modos voy a tener que contestar cuando me preguntes. Esto va a terminar. Como cuando se enciende la luz. Quizás te pregunte si querés que te cuente sobre un sueño; empezaría diciéndote: soñé con vos. A veces soy muy cursi, pero no puedo dejar de soñar. Entra, gira, abre, sale: lo normal.

domingo 17 de febrero de 2008

Sobre el acto poético

Entonces te queda resonando en el cuerpo: involucrarse. Te animás. Agarrás la hoja y lo leés, metés el dedo hasta lo insoportable. Te asusta disfrutar la palabra, lo que duele, el grito: gritás porque ves sangre, y te gusta: por primera vez estás al borde de que no te importe.

sábado 26 de enero de 2008

Sorpresa

www.cuadernosunicos.blogspot.com

lunes 10 de diciembre de 2007

Parque central

esmalte sobre negativo

jueves 6 de diciembre de 2007

5. Cumpleaños

Candela desliza la mano para sentirle un pezón. Ahí está: lo imagina desnudo. Antes cierra los ojos. Marcos le mete el índice en el ombligo, juguetón. Ella le imagina la espalda, se levanta apenas la remera. Quieren besarse, curiosean. La mano de Candela no puede evitar el pantalón. Entra. Marcos descubre el perfume, ese gusto a ella en la lengua. Quiere guardarlo, no piensa en otra cosa más que en atesorarla. Tiene miedo de olvidar ese olor tan de la piel. Inhala profundo. Respiran, vuelven a respirar, se escuchan respirar. Candela respira con la boca abierta, eso la excita; eso y el dedo de Marcos que continúa curioseando el ombligo: entra y sale entra y sale, un movimiento irresistible. Por eso ella abrió los ojos: para mirar. No puede evitar vivir. Se deja vivir. Vive. En medio de la calle en la esquina en la cama en un balcón. Algo fantástico: se olvidaron. De afuera parece un abrazo. Siempre de afuera las cosas son algo diferentes,

tengo miedo de abrir la boca/

ahora/
arañame/
no te vayas/
no me escuches/
no es verdad/
no me quiero ir/
besame un poco más abajo/
bajá/
justo por el cuello/ así/
seguí la curva/ los dientes/
estoy

La boca que se abre porque de la respiración comienza a brotar la nota aguda. Como un gemido en un espacio público. Halagador. Hasta que comienzan con la pregunta: ¿Qué estamos haciendo?, y caen en ese lugar. Tan normal, la realidad. Casi insoportable. Como respirar por la nariz sin siquiera notar el pezón.

jueves 29 de noviembre de 2007

POESÍA VISUAL imagen+palabras


Libros de artista / diapositivas / una caja blanca / magia por el piso / imágenes / transparencias / diecinueve palabras: me contaron que en uruguay un tipo le puso de nombre a su hijo "mi papito no me quiere" / dos colores parecidos al rojo y al dorado / lentejuelas haciendo juego / yo
soy de verdad / mirame

POESÍA VISUAL imagen+palabras
Sábado 1 diciembre / 19 a 22 hs. / Paraguay 2155 / pasillo aula magna / buscame / Anita Co / Bibiana Bruno / Lidia Notaristefano / Nadia Rodovitzki / Clarisa Luz

domingo 11 de noviembre de 2007

4. Sobre él en ella

Estoy acá, de vuelta. Me gustaría describirte el lugar, tiene mucho verde. Hay nubes que buscan la forma en el cielo, alto, bajo eso tan celeste. Pienso en cómo sería el beso. Te extraño.
Parezco un sueño, nadie habla, sólo las luces que despacio comienzan a encenderse; no tienen trama de cuento: Dejo la palabra, magia, soy yo, real, con todo ésto. Y estás vos, en alguna parte. Espero.
Una señora con una mesa chiquita desparrama la suerte, collares aros pulseras sobre el terciopelo violeta. No hay colectivos porque sigo mirando el terciopelo. Violeta. ¿Estarás sonriendo? Esa parte mía, el adjetivo feliz.
No puedo decirte lo que hice antes, a veces las sábanas son un espacio de voz. Grito. Más. Tengo gusto a no saber qué, con el corazón tan excitado. Los dedos.
Porque en alguna parte del segundo piso, dejo de creerme. Giro, miro el costado. El día hace un ruido insoportable, a limpio.
Y como si la vida tratara de eso, despierto: ¿Estarás ahí? Cuando quiera que me digas la primera palabra, y la boca se escape buscando tu cuerpo. Y si lo encuentro.

miércoles 31 de octubre de 2007

La lucila del mar

Yo sé que falta para Diciembre, pero te amo. Y lo vivo, lo sueño, lo construyo. Quizás porque te siento adentro mío ondulante, o porque no puedo evitar querer estar ahí, cuando me abrazás y me decís que no me vas a soltar, que me amás, y yo me hago chiquita para que me tapes con el cuerpo.
Antes o después nos besamos pero no importa el desorden porque nos vamos a seguir dando besos. Voy a subir a tus pies y me vas a llevar a pasear por nuestro mundo, que es este mismo mundo de todos pero también nuestro, porque lo llenamos de eso que parece magia pero que no es magia. Como la felicidad.
Estamos nosotros, dos, brillando a dúo; y las luces se tocan, suaves. Somos luz. Podría quedarme suspendida en ese lugar que seguramente es color de rosa o amarillo, pero no importa el color, porque cuando te miro en mí, en medio de ésto, todo es blanco para escribirte que me gusta viajar.
Te respiro hondo porque estoy pensando en que, cuando vos tengas que ir a hacer tus cosas y yo las mías te voy a extrañar, y necesito esa partecita tuya, como aire. Para esperarte, y soñar en vos, con vos: mi lugar.

lunes 29 de octubre de 2007

a Clarice Lispector, desde lo más profundo de ella: Las primeras dos páginas.

PERO EXISTE LA VIDA
Pero existe la vida que es para ser intensamente vivida, existe el amor. Existe el amor. Que tiene que vivirse hasta la última gota. Sin ningún miedo. No mata.

, supuso que él quería enseñarle a vivir únicamente sin dolor, él había dicho una vez que quería que ella, cuando le preguntaran su nombre, no respondiera "
Clarisa Luz", sino que pudiese responder "mi nombre es yo", pues tu nombre, había dicho él, es un yo, un yo que voy a escribir por las dos, un yo que haré nuestro: este es el momento de asumir mis ansias de ser, de traerte a este tiempo. Hasta me gustaría poder dejar de escribir lo que estoy pensando en verde. Siempre me gustó el negro y te lo obsequio para que entiendas, alguien en este espacio casi en blanco,"yo", espera, con los ojos bien cerrados, como espiando al cielo.

Apoyo la palabra sobre la palabra y susurro:
estoy por responder la pregunta,
comienza así

Ahí estaba el mar, la más ininteligible de las existencias no humanas. Y allí estaba la mujer, de pie, el más ininteligible de los seres vivos. El día que el ser humano se hizo una pregunta sobre sí mismo, entonces se convirtió en el más ininteligible de los seres por donde circulaba sangre. Ella y el mar.

viernes 5 de octubre de 2007

Mi capacidad de amar / o invadida

entre dos calles
que no son paralelas y a la vez
se cruzan cortan entrelazan muerden respiran escupen
se someten como yo

sí,

hoy es Martes, o no y no
me importa otra vez buscar
escaleras escalones escamas de caprichos que
(no los digo porque vos ya los conocés me tenés sabés)
una sola cama la cama el espacio que comparto cuando no me tapo con
toda la sábana y
me hago chiquita en un lado te uso de almohada y de paso te beso
busco la mano
mi abrazo a medida cuando todo el gusto

en la lengua

quiero decir ésto:
el lugar por donde paso el cuerpo abierto.

lunes 24 de septiembre de 2007

Libro intervenido: Prólogo.

el ABC y la vida,
las vueltas por las letras a
azul cielo de había una vez

un niño juega a formar los años
se alarga crece a
azul piñata
aprende cumpleaños y
algún día parecido a
azul ultramar lapicera
entre intentos garabatos y
fotos escriben juntos
dos veces las dos letras
pa pa

el viento las primeras vacaciones
a de asombro a de arena

azul sobre eso que empieza con s
-ese-
sopla hondo profundo
el capricho de volver a

la panza el sonido agudo afuera suenan los pasos
es él que espera que explote papel picado
los caramelos -ese- tan esperado y parecido
algo en el rostro o en las manos.

a de dar a entender en este último fin el gran amor,
pero antes, comienza así: Un paseo por el corazón.

viernes 21 de septiembre de 2007

Yulieth tiene un admirador

Vigilancia recibe las flores que delicadamente coloca sobre el mostrador -brillando de primavera- y las empleadas que regresan de los almuerzos se desparraman sobre la tarjeta buscando el nombre su nombre y en el mismo momento en que comentan qué lindo ramo se desarman de envidia por no llamarse Yulieth y piensan en por qué mi novio ya no hace estas cosas o por qué no tengo novio o por qué discutimos justo esta semana por qué no cambia por qué no lo cambio qué es lo que hago mal pero al final estoy mejor así porque quién necesita de esos detalles para vivir: Feliz día del estudiante.

jueves 20 de septiembre de 2007

Y salpico papel picado

desbordo

por lo pegoteado en la punta de la pregunta
por lo inmaduro de la respuesta
por las dudas
por tus dudas

por lo redondeado de la fruta dos veces redonda
por los dientes por qué destrozan

por hablar con la palabra
por adivinar la cereza

y digo cereza por miedo a

por una vez acostados con ese sueño
por éste/ese lado, por lo mismo

por seguir acostados.

desbordo por la cama por la espalda
*************************justo ahí
donde la curva busca el abrazo
y se desliza el deseo:

por necesidad.

miércoles 12 de septiembre de 2007

Gracias

cuando desperté, como todos los días de Lunes a Viernes, sin ganas de ir a trabajar otra vez, aún en la cama porque llovía, y sentí el perfume a naranjas apenas exprimidas -como escapándose de la cocina hacia mí-, el café, las tostadas delicadamente untadas, tu voz en mi mañana: (dos puntos) me di cuenta que estoy condenada a ser feliz. Y salí a empaparme.

miércoles 5 de septiembre de 2007

3.Cuando Mar

Le gustaba cómo él sostenía su pelo y le miraba la boca abierta

un labial rojo
rímel delineador
negro.

antes, esa misma tarde, pensó en llamarlo,
lo volvió a pensar: marcó el número, en el dos
cortó, encendió un cigarrillo,
volvió a marcar, buscó el tono, un corazón
tu tu tu tu
ocupado.

escribió en el cuaderno azul: estoy en mi cuarto extrañándote a gotas y llueve por todas partes donde dejaste tu perfume.
No pensó en cambiar las sábanas, tampoco lo hizo.

-¿Ocupado?
-¿Celosa?
-¿Importa?

era la pregunta lo que los mantenía unidos.
Sabía que aún no podía usar la palabra; guardó el cuaderno en la cartera y salió.

La primavera es particular: las flores hablan, el sol respira, los días crecen. Pero uno es esencialmente lo mismo, el deseo explorando la estación; no lo soporto.

golpeó: abierto.
Un extendido paso con el pie derecho y
ya estaba del otro lado.

viernes 31 de agosto de 2007

Infantil

Le quedaba poco de esa vida; aún así, no estaba ansioso. Prefería disfrutar de cada momento, casi tan especial como el sol que ahora lo miraba fijo.
Se miraban, el sol al hombre - el hombre al sol.
Podría ser esa una despedida, pero lo cierto es que ambos sonreían, radiantes.
El hombre un poco más que el sol, estrella condenada a permanecer en el mismo lugar, por siempre.

Pero él no; y caminaba dando saltos muy chiquitos. De baldosa en baldosa, avanzaba.
No dudó en saludar con algún ingenioso ademán a cada persona que cruzaba en su camino, una por una. Primero un niño de rulos casi blancos; luego una mujer hermosa, alta, altísima. Nuevamente un niño, pero esta vez de guardapolvo.
Le hubiese encantado cruzarse con algún animal peludo, pero en verano eran poco vistos. Entonces desparramó algunas miguitas por el piso y se sentó en el banco, junto al arenero.
Quizás hoy era un buen día para arrojarse por el tobogán: ya no le tenía miedo. Lo hizo, una, otra vez; innumerables.

Tampoco le importaban los números, pero los consideraba vistosos, ideales para un cuadro decorativo.
Seguramente a cada número, del dos al nueve, le asignaría un color. Le gustaba el amarillo para el siete; pero ahora el cielo comenzaba a teñirse de rosa. Era momento de regresar, avanzar por el camino elegido.
Crecer o despertar.
La diferencia es pequeña: siempre, por algún hueco, entra.
Lo importante es saber saltar.

miércoles 22 de agosto de 2007

Mi lector

Escribo para no olvidarme, para que no me olvides.

A veces creo que los momentos son como estrellitas -muy pequeñas- buscando un nombre. Alguien que las haga vida. Un espacio en la oración: "Ayer conocí una estrella llena de brillo, hermosa".

Pongo títulos, me voy de vacaciones, amo; a veces también estoy algo triste. Este texto me hubiese gustado llamarlo "Estoy algo triste", pero podría llegar a mi casa y encontrar todo como-no-lo-quiero: la cama desordenada, el piso del mismo tono, los zapatos incompletos, la comida sin hacerse, el horno. Y sonreír porque no tengo plantas.

Pero estoy lejos.

Quiero aclarar sensaciones en tinta, decorar cuadernos, paredes. Empapelarme. Estoy segura que vas a querer el color que yo quiera, así que no hago la pregunta. Nos amamos. Pero tengo ganas y escribo: "Amor, estoy a vivo rosa". Quiero que te acuerdes dónde me encontraste, y si me llamaste "la del brillo".

Escribo porque también quiero ser pequeña, que me pongas nombre, tu vida; y que hagas un espacio en la oración, o dos. Me repitas constantemente día tarde noche nuevamente noche.

"Amor, acá estoy: acordate"; o algo así: "Contame cuándo fue la primera vez que me miraste, con la sonrisa entre tanto cielo, y te gustó". Escribo sin signos de respuestas, desde el cuerpo ansioso, esperado. Un recuerdo de tiempo feliz; y mis palabras reencarnando tu momento. Siempre soy yo la de la voz.

Escribo porque la vida se trata un poco de ésto.

sábado 18 de agosto de 2007

No es Cenicienta

Ella verdaderamente disfrutaba el árbol completo de naranjas, mirarlo.
En Otoño el frío solía ser intenso, pero lo cálido del color de algún modo extraño le daba esperanzas; un poco también le recordaba a su padre.
Ve caer un fruto maduro a los pies del tronco y guarda la sonrisa. Se queda observándolo, ambos quietos.
Barre algunas hojas; hoy, como el resto de las noches, dormiría sola junto a las estrellas.
Escucha que la llaman de a gritos bruscos y entra.
"Dalila, debes planchar nuestros vestidos de fiesta, los necesitamos listos para hoy a la noche", le dijo la grotesca mujer mientras mordía una manzana y escupía restos. Continuó: "El rey invitó a todas las doncellas al palacio, quiere conseguirle esposa a su hijo, y tus hermanas...".
Dalila tomó la canasta junto a la mesa y regresó al árbol, sin mirar atrás, algo supersticiosa. Se aseguró que nadie estuviese cerca y dejó que -una vez más- la tristeza la ganara.
"¿Por qué lloras?", dijo una dulce voz. Dalila miró a ambos lados pero no encontró a nadie. Suspiró.
"Una joven tan hermosa no debería estar triste", se escuchó mientras Dalila buscaba arriba-abajo y nada.
Entonces: "¡Cuidado con la naranja!, si das un paso hacia atrás, tu delicado pie podría aplastarme". Dalila giró asustada y ahí estaba eso, al pie del gran árbol, ofreciéndole un hombro. Rió pensando en lo absurdo de buscarle el hombro a una naranja y no tuvo más remedio que contestar: "Hola, soy Dalila y no intento aplastarte, pero estoy tan triste", enfatizó el tan; y volvió a llorar desconsoladamente.
"Lo sé y puedo ayudarte, sólo debes cerrar los ojos y creer".
"¿Creer?" preguntó Dalila.
"Aquí, en tus pies, comienza la magia", escuchó mientras filtraba una luz por sus párpados; y entonces la marca cálida en la frente, como el beso de su padre en las noches más oscuras.
Con sus dos oídos escuchó: "Ahora abre los ojos, pero recuerda: a las doce de la noche caerá una naranja, rodará por el piso junto con este hechizo que será solo un recuerdo en forma de anillo. Los años hacen más viejo al árbol, pero en un sueño todos los hombres viven para siempre, como en los cuentos. Escribe tu historia Dalila y dibuja un final feliz antes de que la rama despierte y el viento se lleve tu noche a la misma cama -solitaria- por siempre."
Entonces los abrió con fuerza para verse en el umbral de la sala y sentir el ambiente perfumarse de calidez.

Su vestido naranja apenas tapaba su cuerpo dejando ver dos piernas infinitas hasta los zapatos.
Todas las mujeres transpiradas -casi derretidas- se escurrían al baño para perfumarse; de las paredes comenzaban a crecer grandes hojas verdes, flores muy pequeñas, algunos frutos, moras, frambuesas.

Dalila brillaba -vendita- entre todos los hombres que lentamente comenzaban a desprenderse los botones, dejar sus sacos, jugar con sus moños sueltos.
Pero uno solo fue suficiente para que Dalila sintiera deseos de escribir sobre un mismo cuerpo. Lo miró con expresión de final feliz mientras él caminaba hacia su cintura y la invitaba a ser su princesa en la espesa niebla de colores.
Ahora algunas cerezas, uvas, ciruelas y aun más hojas por el techo que coronaba el único bosque.
Una naranja rodó por el piso y se detuvo en el pie de Dalila. Comenzaron a caer maduras las doce campanadas junto con las hojas secas y ese tinte a muerte que devolvió el frío al palacio. Caían violentamente como si la velocidad evitara el sufrimiento de no estar más en ese estado tan verde; y caían de a montones -bien grandes- tapando la vista, alejando a Dalila de los brazos del príncipe, que sólo llegaron a alcanzar un zapato de cuero con pequeños detalles haciendo juego, en naranja.
Ambos lloraron, en el mismo momento, a la distancia.
Él juró encontrarla y ella recordó ser propiedad de su madrastra, por todas sus noches solitarias.
Al día siguiente el naranjo estaba intacto pero nada hablaba. Dalila arrojaba deseos al aire sin encontrar respuesta. "Ayúdame, creo haberme enamorado del príncipe", sin nadie que respondiera, sin nada. El silencio de las hojas crujiendo de frío la estaba enfermando y entonces, un ruido no habitual, la puerta golpeada, pasos de hombres, los gritos de sus hermanas, la voz de su madrastra: "Adelante, por favor, es un honor recibirlo en nuestra humilde posada, su Altesa".
Ya no quedaban dudas, era él y su perfume a frutas no tan frescas.

Se paró en el banco de madera, debajo de la ventana, para observar la escena en el interior de la casa: su zapato de noche mágica estaba intentando entrar en los poco femeninos pies de sus hermanastras. Entonces rió mirando sus pequeñas sandalias; los dedos congelados hacían a las ganas de entrar y develar el misterio.
Pero entre tanto soñar despierta olvidó el equilibrio y cayó de espaldas al piso, arrastrando consigo la canasta con naranjas y el ruido agudo de la madera madura, gritando.
Ahora él corre hacia el sonido, forcejea con la puerta, logra abrirla. La encuentra desparramada entre las naranjas, le acaricia una pierna, prueba el zapato, entra y se la lleva a la boca. Luego dos anillos y una misma cama en noches infinitas; algo muy parecido a por siempre y esa expresión a final feliz, tan verde pasión, los dos, algún día dando frutos.

viernes 17 de agosto de 2007

Bertoldo, Bertolino y Cacaseno

Se sentó del otro lado de la mesa:
"¿Y ese libro viejo?"
Algo interesada, pasó la mano por la tapa.
Luego hizo el gesto, respiró bien cerca, profundo. Respiró hondo, como atravesando paisajes.

Yo seguía -atenta- el movimiento cerrado, hasta que no pude contener la pregunta:
"¿Por qué lo oliste?"

Podría no haber respondido, hacer algo con la pava, un té:
"Para saber su recorrido, de dónde viene, lo que esconde adentro"

Por primera vez estábamos teniendo esa conversación.
En la cocina, en un instante. Hasta pudo haber olvidado que ya no estudio eso que tanto la hace feliz.
Un poco también pareció importarle mi libro, lo que estaba haciendo.

Seguí sin contenerme:
"¿Y éste por dónde pasó?"
Entonces lo tomó nuevamente. Cerró los ojos, lo olió. Muy despacio, evitando romper el canto, volvió a mirarme:
"Este libro tiene cruzada, guerra, un Rey"

Sonreímos juntas, como una de esas coreografías en el agua, verdaderamente felices.
Nos miramos la sonrisa -en silencio- queriendo decir algo, eso.
Luego pasó junto a la pava, el mate sucio sobre la mesada de mármol, mis ojos:
"Se puede leer con todos los sentidos"
Y salió.

Quise volver el tiempo atrás, o que vuelva.
Decirle te quiero.


Algo enojada, lo grité en mi cabeza, con el cuerpo mudo. Lo grité, me escribí la boca:
Que me lea, aunque sea una vez,
aunque nos separe esta puerta.

Lo que no digo, que lo sepa.

jueves 16 de agosto de 2007

Dedicatoria

Es ésto, desearte mar adentro mío,
el perfume a sahumerio de tu pelo
-mi favorito-.
Los mismos sueños, las mismas noches,
los cuentos hasta dormidos.
El uno en el otro - el otro en el uno
de profundo amarte.
Antes, ir al supermercado, hacer la cama,
comprarte un libro, el libro, este libro.
Sonreír al verte sonreír,
sonreír los dos,
esperar el beso tu boca en mi boca
el roce el beso el roce
este abrazo.
Y vivir en el mundo real.

viernes 27 de julio de 2007

Podría recordar un momento feliz de su infancia?

la casa era completamente blanca:

el techo / la pared / un balcón

las cortinas / el baño
-impecable-

vomité los azulejos y el piso
vomité el botón

el espejo

la mampara

vomité ropa
vomité desnuda
con ganas de estar desnuda
vomité voces / personas
vomité mi nombre

lo dije varias veces
lo vomité por miedo a olvidarme

se lo vomité a las voces:
clarisa luz ni te importa el DNI estado civil soltera nacionalidad

vomité el apellido lo que no tengo

vomité y salí al patio

vomité verde

vomité la lora
vomité bienvenidos
el piso / la entrada / sus pies mirándome desde la planta alta

y me fui

con expresión de aire

como viviendo de vueltas

liviana.

lunes 23 de julio de 2007

Casi diez

Que se te caiga la boca
de a partes,
que sangre al piso,
se retuerza
ladre

y cada vez que quieras decirlo

me ataque;
me muerda y mate

por miedo
a todo este cuerpo
cansado de correr amante.

martes 26 de junio de 2007

2. Dormir es olvidar la pregunta.

Él no sabe dónde exactamente queda la luna,
pero la mira. Todas las noches, antes de regresar, se detiene
en la parte verde.
Desploma
el pasto
cae
el problema del destino:
una parada, su pequeña reserva de tiempo.
Y las ganas de no
volver; quedarse suspendido
en paralelo, con el cigarrillo mirando: él y un punto rojo que mira
a la boca, vuelve, mira;
abre y cierra al frío.
Hasta que, en algún momento, casi sin notarlo,
de la noche
se apaga; para los demás

o por él: -No sé.

jueves 21 de junio de 2007

1. Empieza así:

Ella tiene los ojos como dos perlas, brillan. Porque viene de la luna y su pelo es suficiente excusa.
Definitivamente tendría que haber nacido cerca del mar, en alguno de los siete lugares donde todo el año hace calor. Porque el invierno la convierte en ausencia bajo tanta lana; le gusta pensar que sólo es magia.
Algunas veces ordena el placard, pero es alta y no entra.

Se desliza en la cama, recuerda que una vez fue un pedacito de cuerpo,
algo parecido a una niña, de las que juegan a arrancarle pétalos a las flores. Desde entonces cree en el amor -a su manera- con dos piernas que la condenan a ser parte.
Y vive en la tierra, para que él la vea
girando. Lo busca
entre sus vueltas.

Esto es un museo

Las ganas de vida y el silencio
en la distancia
espiando
eso que llaman arte
y yo del otro lado
gritando por las verdulerías,
pidiendo más carne.
Porque siguen existiendo kioscos adentro de las casas / porque sigo /
porque algo se muere y no nos damos cuenta:
Duele.

Macri y el arrasamiento del sujeto

a Marga
por las Mandarinas.


Me ato al agua, me sumerjo,

ahí me quedo, fría,

porque estoy perfecta

en el -no ver ruido-. Nado,

pero me quedo acá.

-Hola, soy un objeto más.

Callo por los estantes.

miércoles 20 de junio de 2007

Sigo?

No sé, no quiero,
no muy lejos soy
de un mundo.
A veces,
dejar el corpiño y que venga
o salir,
porque yo espero
no usar tanto la boca;
y porque no paro: que me
conozca.

lunes 4 de junio de 2007

Vivida

Me estoy encontrando y no hay platos hondos.
Como escapándose, una luz roja.
Porque vuelvo.
Alguien suspira: -la mujer y la casa-. Nos miramos.
Sin despegarme de la vereda,
entro. Me dejo llevar por la escalera, aprieto la cuchara,
duelen los dedos de tanto escudo. Hago las tres vueltas hasta arriba.

Al final del pasillo un baño,
mas acá la habitación con los placares haciendo juego
por 21 años. Siguen quedándome grandes
los inviernos. Y la ventana que no me reconoce
sin el cigarrillo. Porque se enciende la noche:

-algún día quiero olvidarme.

No soy tan fuerte,
miento. Cuidame.

jueves 31 de mayo de 2007

Oportunamente

Hoy a la noche, sin maquillaje y vestida con el camisón negro,
iré a tu casa. Golpearé la puerta, seguramente tenga frío.
Debajo del saco mis piernas. Un poco más arriba las delicadas transparencias de la tela.
Porque estás diciendo -sí- con todo el cuerpo
a la boca. Una es tuya, entro.
Entonces la escena blanco y negro -de película- mi pelo
hasta la alfombra. Los azulejos
la bañadera, sucede.

Y me ducho en el mejor intento por
vaciarme la piel de tanto,
intenso: (dos puntos) -No comés en mi mesa.

sábado 26 de mayo de 2007

Reencarnación

... mi boca tomando vida en el espejo. Perfumándose color carmín.

Me senté y revolví la cartera hasta encontrar el esmalte y pintarme de a uno los dedos. Intentaba ser suave entre el movimiento.
Luego dejé caer la mano por la ventana. Podía sentir cómo el viento golpeaba mi piel secando el color. Casi terminaba la primavera. Mi cita a solo una estación. Me paré junto a las personas que aguardaban tras la puerta. Debía abrirse al milagro, llegar a destino, detener ese -dejarse llevar. Comenzar -de nuevo- comenzar.

El tren arribó a las siete en punto. Plaza Once eran suficientes personas como para llenar otro mundo. Pero estaban todas en éste y querían subir al mismo vagón -dejarse llevar.

La puerta abrió. Caminé al milagro, justo cuando el paso se hizo mudo en la boca: un hombre y su espalda llevándose algo mío. La camisa blanca perfumada color carmín.
Por un momento sentí la ausencia de vida, como obligada a callar mi pecado. Dejando una marca en otro cuerpo -desconocido- pero en mis labios.

Entonces llegué a mi destino. Lo besé y supe que compartiríamos la vida.


En cuanto al hombre del tren, podría llegar a la misma casa y descubrirme en su espalda. Dejarse seducir. Vestirme con otro cuerpo, imaginarme en su cama. Arrugar la camisa por los botones, llevarse la mano al pecho deseando no estar de espaldas.
Y sentir esa piel que ya no era mía.
Regresar la vista al tren para dejarse llevar a su destino.

De perfil al espejo, regalarle otra vida a mi boca y sonreír.

Así,

el amor.

lunes 21 de mayo de 2007

Postre

Y la cena llegó a su fin.
-Dónde está mi saco?-
No quiero irme del perchero. Finjo buscarlo
entre tu bufanda tu cuello. Me preguntás si verde manzana convina.
-Sí-
Subís
a máximo la estufa para desnudarnos la noche y dormir.
A la mañana busco las medias,
ahora no hay luz
entre las sábanas. Se sienten caer cáscaras a gajos,
como suaves frutas
pegoteadas.

miércoles 16 de mayo de 2007

Elefantes

Ahora no es momento de soportar un mundo y me dejo
caer.
Yo también tengo sueños que no uso.
Pesan.

lunes 14 de mayo de 2007

Siesta

Entonces me subo a tus pies y comienza la magia. Cierro los ojos y
te pido que me describas la casa.
Me llevás a pasear sin escaleras. Recorremos la mesa y te escucho:
-Estamos en el comedor donde cenás cuando hay visitas.
Atada a tu cuello cruzamos la puerta, nos detenés a la derecha del espejo gigante. Te beso el sonido y me quedo un ratito respirándote mientras enumerás los porta retratos del mueble marrón: -Nº 1: Tu hermana cuando no era rubia y vos, las dos haciendo boquita para la foto con un cristo inmenso detrás, Nº 2: La entrada de mundo marino en los noventas... te interrumpo la boca y seguimos hasta el sillón, te pido nueve vueltas para olvidarme dónde está el mundo.
Me hacés en la luz.
Podría no existir la ventana a mi derecha ni la mesita en mi espalda. Hago trampa, miro el piso negro, tan del living. Me río y las medias de nylon me escapan de tus pies. Casi nos caemos, yo ayudo un poco a la casualidad y el piso está frío.
Quiero correr a la cama pero vamos lento. Nunca pude aburrirme por más que intente. Seguimos las vueltas, me pierdo y lo siento: algo de mí perfumando el ambiente, no tiene nombre pero es nuestro. Un beso
y me subís hasta más arriba de tu pelo, me llevás y ahí voy.
Podría no existir algo mejor.

jueves 10 de mayo de 2007

Igual

1.
Cambié los muebles de lugar,
giré mis cuadros
justo cuando soy pasillo de ventanas altas que dejan ver
la luz de lo que afuera es día
y en la noche
y sin cortinas. Así,
desnuda.

miércoles 9 de mayo de 2007

Sí,

hoy llueve
por lo menos ahí dentro
llueve, por lo menos hoy
moja, ella
un punto en el infinito mar
esperando

La recurrente rima

Me fui para escribir
te extraño
y a mí ni me importan los años.
De mí, me fui
y extraño
el hacernos daño.

De cómo entró en mis sueños

Afuera el mar, el gusto a tarde de siesta.
Por algún rincón la playa duerme,
él tambien. Yo
leo paisajes de días de lluvia hasta ver caer una gotita en su nariz.
Somos del mismo cuento, y anochece.
El libro, abierto,
se llega a leer: (dos puntos) -Como un ángel,
devorame.

Monoambiente

Por donde filtraba luz había mar. Los dos
desparramados: Quién lleva perchas de vacaciones?
Pensé en tu pelo a la boca, estábamos tapados, tu almohada en el piso
te compartía la mía. Tenía ese sabor a arena mojada, me gustaba
aún no abrir los ojos y querer peinarte raya al costado. Giro y
me estás abrazando. La ventana sopla de gris, algo susurra
el mar puede esperar. Yo no, tengo frío y mis pies buscan el milagro
entonces vos me compartís el clima con tus manos y mi cuerpo
de tu lado de la cama,
apretados.

Coqueteo

Lo que más me gusta de mí son
mis muñecas
y no quiero que crezcan
son hermosas así
de pequeñas.

De rojo intenso


El silencio recorre el cuarto
de izquierda a derecha
me barre
hacia donde no hay puerta
/ni grito/
y me estrella.

De negro inmenso

Me voy a llenar de lentejuelas,
me voy a coser
una al lado de la otra. Aunque hoy no tenga pulso
tomo el hilo, infinito hasta la aguja, esa que me traspaso
ombligo espalda espalda ombligo
y sigo, hasta llenar todos mis rincones.
Ninguna suelta.
Ninguno vacío.

Ver pasar el tiempo por la boca mi pelo mi pelo la boca
hasta olvidarme por qué me estoy cosiendo. Y este gusto. Olvidarme que duele.
Olvidarme y brillar. Volver a brillar.

Clarisa Luz




Tanto tiempo hablando
de mí / aquí / qué ganas
de compartir este encierro.