viernes, 28 de mayo de 2010

Concreto

En los dientes del mar, en la tormenta del tigre, en el gruñir de los árboles. Bajo las hojas, en el recorrido de las nervaduras, en la sangre de la tierra. Justo ahí, en el aire usado del hombre, en la exhalación de un ave, en el pez muerto, en los bichos que roen las espinas, en el pie que pisa los bichos. En el accionar del hombre que no sabe por qué pisa, y aun así lo hace vorazmente. En el desarmarse de las casas, en el souvenir de cumpleaños-de-15 gastado. En el velador gris de la mesita de luz, en las sábanas, en la marca de baba de tu almohada que si la mirás con los ojos entrecerrados se parece a los dientes del mar. En tus ojos entrecerrados, justo ahí.