miércoles, 12 de septiembre de 2007

Gracias

cuando desperté, como todos los días de Lunes a Viernes, sin ganas de ir a trabajar otra vez, aún en la cama porque llovía, y sentí el perfume a naranjas apenas exprimidas -como escapándose de la cocina hacia mí-, el café, las tostadas delicadamente untadas, tu voz en mi mañana: (dos puntos) me di cuenta que estoy condenada a ser feliz. Y salí a empaparme.